martes, 1 de diciembre de 2009

Compartir la luz del mundo


Liberarnos de nosotros mismos para unirnos a otros seres, compartir la luz del mundo, comprobar que ser humanos no es tan difícil. Vencer la sombra de la soledad, del ego que nos aísla de los demás. Estar conscientes de que somos muchos, somos todos, que tan sólo formamos parte de un universo infinito, donde conviven las armas con los perfumes, donde hasta las rosas tienen leyes. Sólo basta recobrar la llave oculta que abre esa cárcel en la que el ego nos tiene cautivos. Respirar el aire que está por encima de nuestra piel, confiar en la confianza, esperar en la esperanza, vivir en el corazón.