viernes, 9 de julio de 2010

Y las vertientes del alma




Flor inminente y llena de una luz enamorada, como amor recién nacido. Prodigio de cada día que deslumbra la mirada y las vertientes del alma. De pétalos y rocío se formó su piel doncella, aires de luz y poesía que van marcando una huella. Pura y ritual se posa, alejando el desaliento, se va quedando dormida y oculta en el pensamiento. Con suave luz de luna sólo sabe ser una flor, no sé porqué todavía... para siempre... de repente.