viernes, 13 de mayo de 2011

La realidad más cotidiana



Si se pudiera deshojar todas las flores que hay en el camino, olvidar la dimensión del tiempo y el espacio, atravesar el puente de las ilusiones inciertas del futuro, rellenar los sueños en soledad, susurrarle a la almohada y seguir con los ojos el eco de un suspiro, es seguro que la realidad más cotidiana se transforma y nos hace parecer que hemos amanecido en un lugar muy lejano, donde todos los ciclos y las rutinas se diluyen y se pierden en una especie de neblina. Al rato llega un rayo de sol, devuelve todo a su orden cósmico y nos trae de nuevo al presente. ¿Que razón inexplicable será la que produce ese encuentro, que hace que todo lo demás deje de verse?.