domingo, 23 de septiembre de 2012

En mil lugares a la vez




Al peregrinar por la vida incesantemente, nos convertimos en parte de cualquier historia, mirando hacia el azul vamos dejando una caricia en el alma del camino. Una inhalación, un instante y todo el paisaje cambia, se hace distinto e inmutable en la medida que avanzamos. ¿Donde el principio? ¿Donde el final?...  Sin aferrarnos, dejando fluir, mientras el día medita hasta convertirse en crepúsculo. Es la sabiduría de estar en mil lugares a la vez, permanecer y seguir siendo en los recónditos espacios del mundo.